El 66% de los argentinos no llega a fin de mes. Para mucha gente los ingresos mensuales de su hogar son inferiores a los necesarios para cubrir sus gastos básicos.

Los argentinos sienten que el dinero no alcanza para cubrir las aspiraciones de consumo (Foto: captura web).
Por Yanina Picatto
@yanipicatto
Casi siete de cada 10 argentinos no llega a fin de mes, según el Índice General de Expectativas Económicas (IGEE). El estudio realizado por la Universidad Católica Argentina (UCA), que esa cifra (66%) apenas logra llegar a fines con sus ingresos, mientras que un 8% declara que está utilizando sus ahorros para solventar los gastos del hogar y un 11% que se está endeudando.
Los argentinos sienten que el dinero no alcanza para cubrir las aspiraciones de consumo. En los últimos meses, la mayoría de los consumidores vieron la posibilidad de acceder a bienes más caros y en algunos casos de lujo, desde un LCD o la renovación del equipamiento del hogar, hasta la compra de un 0 km de un segmento mayor. Muchos bienes ingresaron por primera vez al hogar haciendo sentir a los propietarios que daban un paso adelante en la escala social.
Sin embargo, los resultados no tardaron en llegar y el gran endeudamiento es hoy una preocupación para algunas familias.
¿Por qué el dinero no alcanza?
La principal causa tiene que ver con los patrones de consumo que se imponen, tendencias o modas propias según las escalas de ingresos de los hogares. Otros motivos son:
• La inflación impide materializar las mejoras, generando percepción de empobrecimiento. Se suma la frustración de recibir aumentos y al poco tiempo comprender que ese mayor ingreso no posiciona mejor al hogar, sino que solo ayuda a sostenerlo.
• Las expectativas inflacionarias empujan a muchos hogares a ampliar su canasta de consumo como parte de la estrategia de “ganarle a los precios”. Una vez que la canasta se amplió, intentan sostenerla, y la toman como referencia para marcar su nueva canasta de subsistencia.
• El consumo financiado creció sostenidamente. Esto, en principio parece ventajoso para muchas familas, pero resulta un limitante si sus ingresos reales no evolucionan o se retrasan.
• Dificultades para acceder a bienes esenciales: ocurre principalmente con la vivienda, que se transformó en un inaccesible para la mayor parte de la sociedad.
• Tendencias sociales: la sociedad moderna crea necesidades de consumo cada vez mayores. Hay un estímulo hacia las compras que impulsan a los hogares a ampliar su umbral de necesidades de subsistencia, incluyendo bienes y servicios que en otro contexto, podrían considerarse superfluos o suntuarios.
¿Por dónde pasa la solución?
Sin necesidad de ser “magos” de las finanzas o hacer malabarismo con los ingresos para llegar a fin de mes, se puede llegar sin necesidad de estar contando los últimos centavos y rezando que llegue el próximo sueldo.
Sin duda que esta realidad a la que la gran mayoría de los argentinos se encuentra sometida señala entre sus principales responsables tanto a cada uno de nosotros como al gobierno, responsable por que la calidad de vida de sus ciudadanos sea la mejor posible.
Para ello, se requieren medidas estructurales que permitan a los habitantes tener más confianza en el mercado y además no sentir esa falta de respaldo y descreimiento. Entre ellas podemos mencionar:
• Subsidios: no a la oferta sino a la demanda.
• Fijaciones más rigurosas de precios (mayor control del mercado hasta normalizar los niveles de inflación dado que lo aceptable sería entre 1% y 9%, no 20% como es nuestro caso), para así permitir que los aumentos salariales se sientan en el bolsillo de los argentinos otorgándole mayor capacidad de planificación como consecuencia directa de la recuperación del poder adquisitivo de los ciudadanos.
• Mayor control a empresas privadas que proveen algún servicio o alimento que integre la canasta básica total, para así evitar acciones especulativas.

