La “caravana” de hacer cine en Córdoba

El largometraje “De Caravana” reúne cada vez más espectadores. El desafío de filmar una película local contado por Rosendo Ruiz, el director.

Fuente: mundocine.com

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Por Vanesa Verna
@vanneverna

Decir “cine cordobés” suena extravagante. Pero todo indica que la actividad cinematográfica local cada vez pisa más fuerte. Como para recuperar el tiempo perdido sin producciones, en los últimos meses se estrenaron en Córdoba tres películas.

Promover esta actividad en la provincia es el objetivo del Plan de Fomento de la Industria Cinematográfica Cordobesa. El Instituto Nacional de Cine (INCAA) en convenio con la Secretaría de Cultura del Gobierno de Córdoba lanzó este plan en diciembre de 2008, con el cual permite la realización de películas a nivel profesional para que puedan ser distribuidas en los cines comerciales. El Gobierno provincial financió la prueba piloto que consistió en la puesta en marcha de tres largometrajes realizados dentro de los límites cordobeses.

De Caravana” es uno de ellos. Se trata de una película que habla de la marginalidad y, aunque suene contradictorio, lo hace a través del humor. Es la historia de un fotógrafo de clase media alta que tiene que ir a hacer una producción de fotos al “baile” de la Mona Jiménez. Allí conoce a una chica, se involucra con ella y durante una semana vive  muchas aventuras.

Rosendo Ruiz es su director. Tiene 40 años. Pertenece a una “camada” de cineastas que se tuvieron que ir a Buenos Aires a hacer carrera. Pero él se quedó apostando en Córdoba. Cuando estaba a punto de resignarse y armar también las valijas, el INCAA le dio la posibilidad de quedarse.

- ¿Por qué hacer cine en Córdoba?

- Porque es donde vivo y nada es más lindo que ejercer mi profesión en donde vivo. Esa es la simple y principal razón. Después hay otras, como las ganas de hacer lo que me gusta y con la gente que quiero. Además en Córdoba hay mucho potencial humano y hay lugares que desde el punto de vista cinematográfico son fantásticos para realizar escenas.

- ¿Cómo se te ocurrió contar esta historia?

- Fue un poco casual. Una vez fui  al baile de La Mona con unos amigos, increíblemente me gustó mucho y entonces empezamos a ir más seguido. Puedo decir que por un tiempo fui “jimenero”. Así se me ocurrió la idea y empecé a incursionar en ese mundo que para mí era desconocido. Al principio escribí un cortometraje llamado “Soy Talleres”, que estaba inspirado en una persona que conocía y que se enamoró de una chica en un baile de La Mona. Después con mi grupo de teatro adaptamos ese cortometraje a una película más larga y así hicimos “De Caravana”.

- En la película se refleja la realidad de dos mundos: el marginal y la clase media alta. ¿Qué quisiste representar con esta interacción de clases sociales?

- Era un tema que me interesaba investigarlo y desarrollarlo, pero no había ningún mensaje específico que quisiera dar. Simplemente quería descubrir cómo eran estas realidades que a simple vista parecen tan diferentes. Son dos mundos que conviven a diario, uno al lado del otro. Hay gente que miró la película y me dijo “gracias por mostrarme el Sargento Cabral”.

- ¿No sentiste que en algún punto la película tenía una mirada descalificadora hacia la gente que concurre a los bailes?

- La idea era mirar a los dos mundos con la misma distancia, con la misma altura, con la misma moral. Creo que eso se reflejó muy bien, porque la misma gente que va al baile de La Mona me vino a decir que les encantó la película.

- ¿Por qué La Mona Jiménez?

- Yo era compañero de su hija, Lorena Jiménez. Habíamos trabajado juntos en otros proyectos. Después cuando comencé a ir a los bailes y le comenté mi idea del largometraje, Carlitos nos brindó su ayuda incondicional. Hasta nos abrió la puerta de su casa.

- ¿Cómo se eligieron los actores?

- El grupo principal de actores es el grupo de amigos de teatro con los cuales escribimos la historia. Los personajes se fueron armando en conjunto con los actores. Después hicimos una selección mediante un casting, y una vez que elegimos el resto de los actores empezamos a trabajar con técnicas de clown. Por eso el largometraje tiene mucho humor.

- Ibas a participar como actor en la película, ¿qué pasó?

- Es que era una locura. Al principio me quise arriesgar. Cuando comenzó el rodaje iba a ser el personaje del amigo de Juan Cruz (el protagonista), pero después me di cuenta que tenía que elegir: dirigir o actuar.

- El equipo artístico y técnico también está conformado por cordobeses, ¿fue por un motivo presupuestario o porque la idea era trabajar con gente local?

- Sin duda trabajar con gente de Córdoba tiene un valor económico mucho menor. Sin embargo creíamos que no era necesario irse a buscar a otro lado porque en la ciudad había las personas adecuadas con el talento suficiente para todas las actividades. Esas personas  nunca habían tenido la posibilidad de hacer un largometraje y ésta era una muy buena oportunidad.

- ¿Vas a seguir trabajando en Córdoba?

Sí. En los próximos meses tenemos que viajar a  Hamburgo, Varsovia, Londres y Valdivia a mostrar el largometraje. Que la película haya tomado esa dimensión es una inyección para seguir trabajando. Ahora estamos con dos proyectos nuevos, ya tenemos los guiones.

- ¿De qué se tratan los proyectos?

- No voy a contar nada. Ya se van a enterar con el tiempo.