El 18 de septiembre, radicales unidos vencieron a peronistas enfrentados. Córdoba demostró, una vez más, que elige por predilección eventual y no por encargo. Y una lección: los problemas personales y los asuntos de alcoba se pagan con votos.
Por Federico Papa
@fcpapa
El próximo intendente de la ciudad de Córdoba será radical. Le pese a quien le pese, Ramón Mestre se erigió con contundencia en los comicios municipales y superó a los dos candidatos de un fracturado partido justicialista.
Olga Riutort, una habitué en este tipo de contiendas y un preparado para la ocasión Héctor Campana, optaron por competir por sendas distintas y el resultado saltó en las urnas. La unión de un partido hizo, el pasado domingo, la fuerza. Los postulantes del PJ afrontaron la elección desde polos opuestos y el triunfo radical dejó mucha tela para cortar en los pagos peronistas cordobeses.
Las inmediatas declaraciones de la candidata de Fuerza de la Gente -minutos después de reconocer la derrota en su bunker- abrieron el juego de una serie de entredichos y contradicciones que dejan más dudas que certezas.
La hipótesis de Olga. Riutort, que se candidateó distanciada del partido justicialista sin responder a las internas previas, aseguró que el gobernador Juan Schiaretti y su gente impulsaron la candidatura de “Pichi” y Alejandra Vigo, esposa del gobernador, para restarle votos a ella y evitar su coronación. La hipótesis de Riutort fue apoyada días más tarde por su concejal Miguel Siciliano.
Teniendo en cuenta la conjetura planteada por quienes terminaron en segundo lugar, la jugada parece haberle salido bien al gobernador, ya que de haber unido fuerzas, los dos candidatos justicialistas hubiesen superado por amplio margen al radical.
Ahora bien, desde el oficialismo salieron a contestar y quitarle peso a las suposiciones de su contrincante. El ministro de Desarrollo Social y jefe de campaña de Unión por Córdoba, Juan Carlos Massei, relativizó los dichos de Riutort y los calificó como una falta de respeto.
Asimismo, el propio intendente electo también se molestó con lo manifestado por sus predecesores, ya que le quitaron mérito a su victoria y valor al resurgimiento de su partido que volverá a gobernar la ciudad luego de 12 años. También Oscar Aguad cargó contra la versión, catalogándola de ridícula.
Schiaretti, al margen. Por su parte Schiaretti se mantuvo al margen de la contienda verbal pero su gesto fue elocuente. Decidió ir a saludar personalmente y en compañía del vicegobernador y candidato vencido Campana al intendente electo Mestre. El mismo domingo y ante la vorágine de festejos y la algarabía radical, el gobernador se abrió paso en la casa frente a Patio Olmos para abrazar a Ramón. Este episodio fue apreciado como significativo por el propio Mestre y marca a las claras la afinidad entre los dirigentes.
Schiaretti fue el primer gobernador peronista en visitar la Casa Radical en semejante momento de euforia rojiblanca y a metros de un balcón que se asomaba expectante y victorioso a la espera del discurso del próximo comandante del Palacio 6 de julio.
Un personaje clave en esta novela es el gobernador electo José Manuel De la Sota, quien hizo uso del Twitter para felicitar a Mestre y conservó distancia de los acontecimientos. A pesar de ello, un rumor casi tan fuerte como el que disparó una despechada Riutort es que el “Gallego” habría sido influenciado por su actual mujer Adriana Nazario para abandonar el apoyo oficial a la lista encabezada por Olga.
De esta forma y a sabiendas de la imposibilidad de Campana para alcanzar a Mestre, De la Sota habría dado pista libre a su compañero Schiaretti para lanzar una lista que si bien no ganaría la elección, le quitaría el caudal de votos tradicionales necesarios a Fuerza de la Gente y le impediría a Riutort llegar la intendencia. De la Sota mostró un apoyo medido a la candidatura oficial dando el presente en algunos actos y posando en afiches de vía pública en compañía de los suyos.
El tibio apoyo del gobernador electo a la formula Campana-Vigo estaría condicionado por el vínculo que mantiene su ex mujer con la presidenta Cristina Kirchner. En esa postura, De la Sota mantendría su imagen vinculada a Unión por Córdoba pero sin descuidar el prominente amorío que pretende entablar con el gobierno Nacional a fin de asegurarse recursos que le posibiliten la gobernabilidad durante su venidero período.
Sospechas de lado, el desenlace de esta historia marca que radicales unidos vencieron a peronistas enfrentados. Unión por Córdoba y Fuerza de la Gente decidieron trasladar al terreno público una interna que debió resolverse puertas adentro y presentar una lista fuerte con el apoyo tanto oficial provincial como nacional si pretendían destronar a un Mestre que se perfilaba ganador desde hace tiempo.
Córdoba demostró una vez más que es una ciudad que elige por predilección eventual y no por encargo, dejando sin efecto el traspaso de votos que añoraban algunos candidatos, caso Dómina o el mismo Campana, para superar al radical. “Pichi” y Olga deberán esperar en una banca del Concejo Deliberante su próxima oportunidad. Mientras, tendrán cuarto años para limar diferencias y convencer a sus referentes que los problemas personales y los asuntos de alcoba se pagan con votos.


